En el aprendizaje del zen es esencial que no te aferres al almohadón que usas como asiento de meditación. Si te hundes en el olvido o la distracción, o te sumerges en la calma y la tranquilidad, sin ser consciente de ello, no sólo será una pérdida de tiempo, sino que no serás capaz de digerir las ofrendas de los donantes. Y cuando un día la luz de tus ojos caiga al suelo, cuando llegues a tu fin, ¿con qué contarás?
Kao- feng